Propuesta 32. ¡El reencuentro con la naturaleza!

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Respetar los derechos de la naturaleza, el hábitat y nuestra vida mediante la conservación, la valoración y el uso sustentable del patrimonio natural y su biodiversidad terrestre y marina, considerada como sector estratégico.

Nuestra Constitución reafirma el derecho de todos y todas a vivir en un ambiente sano y libre de contaminación. Y va más allá. En coherencia con el paradigma del Buen Vivir consagra los derechos de la naturaleza o Pacha Mama. Este fundamental avance debe ser apuntalado con el desarrollo de garantías, normativas y estándares de protección, que incluyan instrumentos jurídicos, políticos e institucionales; así como de políticas que promuevan la investigación y el conocimiento de sus ciclos, estructura, funciones y procesos evolutivos.

El ordenamiento territorial y la búsqueda de asentamientos humanos sostenibles, en los ámbitos urbano y rural, son prioritarios para que las dinámicas poblacionales estén acompañadas de sistemas efectivos de gestión de los servicios básicos, la ampliación de los espacios naturales considerados como bienes públicos, la ubicación de los proyectos estratégicos nacionales en zonas con menores presiones y la prevención de la contaminación ambiental. Las intervenciones territoriales pondrán en valor el patrimonio natural con la creación de áreas turísticas protegidas;  la ampliación de áreas naturales protegidas en la zona marino costera;   la consolidación de zonas de reserva de biósfera;   la recuperación de ecosistemas; y la aplicación de mecanismos legales y normas para la certificación que mejoren el desempeño de la gestión del territorio.

La nueva matriz productiva del Ecuador plantea retos sustanciales para incorporar medidas de producción sostenible en sectores que tienen un alto potencial económico y que demandan el uso de recursos naturales a gran escala. Esto implica la formación del talento humano y la incorporación de tecnologías que permitan, desde la etapa de planificación de las intervenciones, velar por un manejo de los recursos naturales dentro de los límites ecológicos del territorio. Las actividades extractivas y de infraestructura conllevan no solo la remoción de vegetación, sino la alteración de los hábitats de especies de fauna, aparte de la afectación a las funciones ecológicas de todo el entorno. Esta comprensión estará presente en el diseño, la selección de los sitios de intervención y la ejecución de los proyectos.

LINEAS DE ACCIÓN

• Conservar el patrimonio natural y su biodiversidad terrestre y marina, considerada como sector estratégico. Se afianzarán las iniciativas de conservación de los bosques, los manglares, los páramos, las montañas y los diversos ecosistemas terrestres y marinos del Ecuador, con la participación de los actores sociales y del Estado, ejerciendo los derechos de la naturaleza. Se trabajará para proteger la biodiversidad, particularmente las especies y las variedades endémicas y nativas, bajo el principio de precaución mediante la regulación del ingreso y salida de especies exóticas; y se protegerán las especies en peligro. La Estrategia Nacional de Biodiversidad será el instrumento que guiará la acción a nivel nacional y territorial para impulsar a la biodiversidad como sector estratégico.

• Detener la deforestación que, pese a los esfuerzos de estos seis años de gobierno, sigue siendo una amenaza latente para los ecosistemas. Esta es una de las herencias del pasado. Para reverdecer y reforestar la Patria fortaleceremos el trabajo de gobernanza forestal, optimizando los controles y los incentivos para la conservación de los bosques; la capacitación y la ampliación del número de guarda parques privilegiando su ubicación en áreas protegidas; la protección de cuencas hidrográficas, especialmente las que se encuentran degradadas; y la producción forestal sustentable. Vamos a realizar un gran esfuerzo ciudadano para reforestar, que contemple la ampliación de los viveros de especies nativas, la aplicación de mejores semillas y plántulas con siembra y mantenimiento que faciliten el repoblamiento de la vegetación en el territorio nacional.

• Profundizar la gestión oceánica y costera para conservar el patrimonio natural y cultural, los ecosistemas y la diversidad biológica de la zona marina y costera, respetando los derechos de la naturaleza en el Ecuador continental, el archipiélago de Galápagos, el mar territorial, la zona contigua, la zona económica exclusiva y la Antártida, donde las acciones prioritarias son prevenir, controlar y mitigar la contaminación de los espacios marítimos nacionales y zonas costeras. Se profundizará la conciencia marino-costera en la población nacional.

• Investigar para conocer y usar de manera sostenible de la biodiversidad. Se promoverá la investigación básica y aplicada para completar el conocimiento sobre los ecosistemas naturales y semi-naturales del país, e integrarla en un sistema de información sobre biodiversidad nacional, generado por entes públicos y privados, tanto a nivel de activos como su valoración. Realizaremos un inventario de la información del patrimonio natural nacional y de los conocimientos ancestrales sobre la biodiversidad y los servicios ambientales y ecosistémicos para identificar sus potencialidades, aptitudes eco-regionales y valoración. Esto acompañará la investigación comparada frente a los usos sostenibles actuales de la biodiversidad promovidos en el Ecuador y en otros países, y la normativa apropiada en materia de bioseguridad.

• Transformar la biodiversidad en productos y servicios que sean valorados por la sociedad y conservan su patrimonio. La diversificación de la matriz productiva del país y la mejora en la balanza comercial se está logrando con la oferta del turismo consciente y sostenible cuyo centro son los atractivos que tiene el país y que se va a seguir apoyando. Se profundizará la campaña Ecuador Ama la Vida, para lograr estos objetivos. Existe un amplio abanico de oportunidades para la generación de productos y servicios en áreas como tales como la agrobiodiversidad, la biomedicina, los nuevos materiales, la bioarquitectura, la biorremediación, las energías renovables y sostenibles, entre otras.

• Profundizar el reconocimiento del agua como derecho humano, patrimonio estratégico y bien común. Existe un grave problema de destrucción de las fuentes y contaminación de los cuerpos de agua. Pondremos el mejor empeño en controlar y revertir estas prácticas recuperando y manteniendo la dinámica hidrológica a través de la planificación y manejo integrado e integral de las cuencas hidrográficas y de los cuerpos de agua superficiales y subterráneos. De esta manera será posible contar con la cantidad y calidad necesarias para dotar a las poblaciones de agua, disponer de riego, garantizar el caudal ecológico y la disponibilidad de agua para las actividades de generación de hidroelectricidad y para los usos productivos. Se incorporará la utilización de tecnologías apropiadas y sostenibles para los asentamientos concentrados y dispersos. Fortaleceremos la institucionalidad y las formas de participación social en el manejo del agua

• Promover patrones de producción y consumo sostenibles. Desde el lado de la producción, la transformación productiva ampliará la incorporación de tecnologías ambientalmente limpias, la eficiencia energética y el uso de las innovaciones ambientales que desde la ecología industrial imitan el funcionamiento de los ecosistemas donde nada se desperdicia. Sus procesos profundizarán el cuidado del patrimonio natural, para lo cual se impulsará el uso eco-eficiente de los materiales, del agua y de la energía, con un enfoque de prevención, control y mitigación de la contaminación que genere procesos y productos más limpios. Se continuará con el proceso de reparación social y ambiental de los pasivos ambientales. Por el lado del consumo, se fortalecen las estrategias de educación ambiental ciudadana para una gestión y consumo desde la suficiencia, que permita tomar decisiones informadas para rechazar productos nocivos o innecesarios, reducir el consumo, recuperar y reciclar materiales.

• Preparar al país para reducir la vulnerabilidad social y ambiental frente a los eventos climáticos extremos, y reducir el nivel de emisiones de gases de efecto invernadero en sectores productivos y sociales. La Estrategia Nacional de Cambio Climático actuará como instrumento integrador de los diversos sectores y territorios a través de acciones efectivas de adaptación y mitigación. La adaptación implicará medidas en sectores prioritarios como soberanía alimentaria, agricultura, ganadería, acuacultura y pesca; sectores productivos y estratégicos; salud, patrimonio hídrico; y patrimonio natural, en consideración de los grupos de atención prioritaria. Para la mitigación se consideran acciones en los sectores de energía, industria, residuos y agricultura, silvicultura y otros usos de la tierra. La gestión de riesgos se considera un eje transversal para mejorar las prácticas de preparación, respuesta y recuperación. La capacidad de respuesta para enfrentar el cambio climático requiere de su consideración en las decisiones de inversión, producción y consumo.

• Consolidar el ordenamiento territorial y una visión de hábitat-paisaje con un enfoque eco sistémico. Esto supone implementar un proceso planificado de carácter político, técnico y administrativo, cuyo objeto central es organizar, armonizar y administrar la ocupación y uso del espacio, de modo que contribuyan al Buen Vivir en armonía con la naturaleza. En el ordenamiento territorial deben confluir políticas demográficas, sociales, culturales, y  ambientales, que permitan gestionar el espacio territorial para transformar la situación actual caracterizada por los usos inequitativos y desordenados y lograr condiciones deseadas desde el punto de vista ambiental, social, cultural y espacial. Esto permitirá contar con asentamientos humanos urbanos y rurales sostenibles y con identidad, así como ordenar y controlar la ampliación de la frontera agrícola mediante acciones para optimizar la producción, sin necesidad de colonizar nuevos espacios naturales, particularmente en ecosistemas frágiles o amenazados.

• Organizar y articular las normas legales que garantizan el derecho a vivir en un ambiente sano y reconocen los derechos de la naturaleza. Estas normas se recogerán en el Código Orgánico del Ambiente que será una herramienta eficaz para conseguir una gestión ambiental sustentable en temas diversos y complementarios, tales como bosques, biodiversidad, calidad ambiental, entre otros. Con este cuerpo normativo se superará la dispersión de instrumentos legales y reglamentarios que existen en la actualidad. El Código Orgánico del Ambiente se convertirá en el instrumento legal en materia ambiental que norme y establezca la corresponsabilidad entre las instituciones y personas para ejercer el derecho a vivir en un ambiente sano y sustentable. Una de las innovaciones de este código son las disposiciones sobre el uso y el aprovechamiento de los recursos genéticos, los saberes ancestrales y la investigación científica pública y privada, nacional e internacional en el territorio ecuatoriano.

• Afianzar el compromiso con la naturaleza que ha llevado a cabo el Gobierno de la Revolución Ciudadana en los foros a nivel internacional. Ecuador busca crear una nueva geopolítica con planteamientos que desde el sur toman fuerza sobre la base del reconocimiento de la deuda ecológica, la corresponsabilidad en el manejo de los bienes públicos ambientales y el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas. El país seguirá impulsando las iniciativas innovadoras, tales como la Declaración Universal sobre los Derechos de la Naturaleza como instrumento para alcanzar el Buen Vivir, el mecanismo de Emisiones Netas Evitadas (ENE), el impuesto Daly-Correa, la emisión de Derechos Especiales de Giro, el impuesto a las transacciones financieras internacionales;   la transparencia en la información sobre el financiamiento provisto por los países desarrollados a los países en desarrollo, para la adaptación, mitigación al cambio climático, la transferencia de tecnología y el desarrollo de capacidades, entre otras. De esta manera determinamos el cambio en las reglas del juego a través de alianzas con países que impulsan una transformación del ordenamiento internacional.

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