Revolución política y constitucional

La profundización de la revolución política y constitucional es el medio y la condición fundamental para alcanzar las demás revoluciones que propone este programa. Un importante desafío que se nos presentó en el proceso constituyente, y que aún continua vigente, es construir un nuevo pacto político que contemple la recuperación, modernización y democratización del Estado y su potente relación con la sociedad. Ello supone, por un lado, proseguir con la lucha contra la desestatización de la economía y la desregulación de los mercados y, por el otro, con las reformas ligadas a la racionalización de la administración pública, la descentralización del Estado y la articulación entre gestión pública y la participación ciudadana. Se trata de consolidar la existencia de instituciones públicas eficientes, modernas y participativas.

Democratizar el Estado implica incrementar las capacidades de las instituciones públicas −entre otras, su capacidad para generar políticas públicas y para responder a las demandas populares–junto con el incremento de los intercambios y de la deliberación pública entre aquellas y el conjunto de los actores sociales. La eficiencia de las instituciones incrementa la legitimidad democrática y no se contrapone con la actividad participativa de la sociedad civil. Al contrario, depende en gran medida de la adecuada interlocución sociedad-Estado.

Durante estos seis años de Revolución Ciudadana hemos construido institucionalidad, recuperando la capacidad de rectoría y la planificación del Estado. Hemos mejorado de forma substantiva la calidad de los servicios públicos, así como también hemos abierto diversos canales de participación ciudadana en la estructuración de la agenda pública y en el control social de las instituciones.

En el próximo ciclo gubernativo continuaremos impulsando la transformación radical del Estado −en todas sus funciones y niveles de gobierno−, y la democratización de las relaciones con la sociedad, a fin de garantizar los derechos consagrados en la Constitución. Ello requiere fundamentalmente la construcción de una ciudadanía activa y capaz de demandar al Estado el cumplimiento de sus derechos, y de colaborar con él para la generación de una sociedad justa, solidaria y soberana. Sabemos que el cumplimiento del proyecto constitucional requiere la movilización popular y la actualización constante de las instituciones en un permanente dialogo y tensión con el poder constituyente. La Constitución es nuestro horizonte, un terreno abierto de lucha política.

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